Y me extravíe en la noche de tus ojos,
En la oscuridad de tu cabello,
En lo inconmensurable de tu boca,
El la perfección de tus labios bellos.
Y me quemé en el fuego de tu mirada,
Me abrasé en la calidez de tu aliento,
Me perdí en tu hermoso cuerpo,
Te adueñaste de mis pensamientos.
Luché contra el destino inexorable,
De caer prisionero de tu amor,
Más plante bandera blanca y me entregué,
Mansamente a la cárcel de tu pasión.
Me hiciste marino de tempestades,
De aquellas que tu ardor proponía,
Y sin miedo a naufragar en tus deseos,
Navegué sin timón, brújulas ni guía.
Explorar tu cuerpo fue mi mayor reto,
Me hiciste aventurero de tu ser,
Descubrir continentes vírgenes de pasión,
Colonizarlo, poblándolo de placer.
Me hiciste devoto de tus caprichos,
Adicto a tu esencia de mujer,
Me llenaste de luz con tus caricias,
Me enseñaste realmente a querer.
El amor no esclaviza, nos hace libre,
Por ti rompí cadenas de opresión,
Abdiqué al trono de mis egoísmos,
Y me hice súbdito de tu corazón.

1 comentario:
hermoso POEMA!!me llego como todo lo que escribis...sos maravilloso y te felicito por EL BLOG!!!VAMOS POR MUCHO MAS FABYYYYYY TE KIEROOO
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